“Salmón fuera del menú”: Salmonicultura en Chile utiliza hasta 5.000% más antibióticos que en Noruega

La empresa Cermaq informó que en su filial en Chile utiliza 230 gramos de antibióticos por cada tonelada de salmón producido, equivalentes a 5.000% más de antibióticos de los que ocupa en Noruega gracias a que así se lo permiten las normas nacionales.

Debido a que la normativa vigente soló regula el tipo de fármacos y no sus cantidades, la industria salmonícola en Chile administra de forma indiscriminada antibióticos y diversas sustancias químicas que generan importantes daños en el medioambiente y suponen un alto riego para la salud de las personas.

En su reporte de sustentabilidad publicado esta semana, la empresa Cermaq informó que en su filial en Chile utiliza 230 gramos de antibióticos por cada tonelada de salmón producido, mientras que en Noruega apenas 4,4 gramos por cada tonelada. Es decir la misma empresa utiliza en Chile 5.000% más de antibióticos de los que ocupa en Noruega gracias a que así se lo permiten las normas nacionales. Esta situación ha sido denunciada por organizaciones como el Centro Ecocéanos.

Por su parte la también Noruega Marine Harvest, mayor productora salmonera del mundo, informó que su filial en Chile utiliza 150 gramos de antibiótico por cada tonelada producida. Cifra muy por sobre el promedio de 50 gramos utilizados en sus otras compañías en Noruega, Escocia, Islas Faroe, Irlanda y Canadá.

Los antibióticos administrados tienen como principal objetivo frenar el Síndrome Rickettsial del Salmón (SRS), una bacteria que ataca el riñón de los peces, generando llagas en su piel y luego su muerte. Según cifras de la industria, la enfermedad, que sólo se ha manifestado en nuestro país, provocó pérdidas por más de US$100 millones durante 2013.

 “Evite comer salmón”

“Al filetear a los salmones, les sacan las costras que tienen en la piel, de manera que el filete interior se vea anaranjado y limpio. Luego de eso se pone a la venta”. Esa es una de las conclusiones del informe publicado en 2013 por Héctor Kol, biólogo marino de la Universidad de Chile e investigador acuícola de la Fundación Parque Pumalín.

De acuerdo al informe las plagas y problemas presentes en los filetes del salmón producido a nivel industrial son el Síndrome Rickettsial; la Anemia Infecciosa del Salmón, conocida también como virus ISA; el piojo del salmón; y sobredosis de antibióticos y de pesticidas que les dan en la comida.

Según declaraciones de Kol a Radio Universidad de Chile, el estado sanitario de la industria salmonera es deprorable “Cubiertos de piojos, llenos de llagas por virus, con derrames, se les caen la cola y la aleta dorsal. Así los tienen, después pelan todo eso, lo filetean, lo venden por merluza o lo ahúman para disfrazar que no tiene color y la gente se lo come. ¿Que están comiendo? No tienen la menor idea. No hay controles efectivos sobre el uso de antibióticos, pesticidas y fungicidas. Nada”.

El control y la fiscalización es un tema crítico, según el informe el Sernapesca no tiene suficientes lanchas propias para fiscalizar a una industria que hoy se extiende por 2.200 kilómetros de costa. Hay pocas fiscalizaciones y, encima, dice Héctor Kol, el Sernapesca avisa 20 días antes a la empresa que irá a fiscalizar el estado sanitario.

Kol recomienda no comer salmón y sostiene que el Gobierno se apuró al afirmar que las distintas enfermedades del salmón no afectarían la salud humana, puesto que no hay estudios que se extiendan en el tiempo o sobre los efectos de comer salmón con dosis de antibióticos que superan en 36 mil veces a la dosis que se producen en países como Noruega y que se venden en la Unión Europea.

Resistencia a los antibióticos ya es una realidad

Un estudio del Instituto de Farmacia de la Universidad Austral de Chile, publicado en 2008, que analizó salmones de supermercados y ferias de ciudades del sur del país, detectó residuos de antibióticos de última generación, ácido oxolínico y flumequina, cuya prescripción en la salud humana está regulada. En Estados Unidos la administración de uno de ellos está prohibida en salmonicultura. El informe pone en evidencia que los chilenos al comer salmón también estarían ingiriendo antimicrobianos y aumentando el riesgo de generar resistencia bacteriana a estos fármacos.

El director ejecutivo de la ONG Oceana, Alex Muñoz, sostiene que la situación es alarmante. “El uso masivo de antibióticos que se hace en Chile es muy perjudicial y puede significar un problema de salud pública, porque hay ciertas enfermedades que quedarán sin tratamiento, como lo declara la OMS (Organización Mundial de Salud)”.

De acuerdo a la OMS, la resistencia a los antibióticos dejó de ser una amenaza para convertirse en realidad. La utilización inapropiada de estos ha generado la aparición de superbacterias resistentes a los antibióticos, lo que provocaría que infecciones actualmente consideradas menores puedan volver a ser mortales.

Malas prácticas laborales

El salmón es el cuarto producto de exportación del país después del cobre, la celulosa y la fruta de mesa. Su crecimiento ha permitido un fuerte desarrollo de la fuerza laboral y una diversificación de puestos de trabajo en ciudades como Puerto Montt y Castro.

No obstante, un informe emitido en febrero de este año por el Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), advierte sobre las precarias condiciones laborales que afectan a los trabajadores que se desempeñan en la industria del salmón en Chile.

El documento crítica, entre otros aspectos, que a diferencia de países como Canadá, donde los empleos permanentes en el sector llegan al 90%, en el país la cifra se reduce al 25%.

La FAO no sólo cuestiona la actual legislación laboral chilena sino que también las bajas multas a las que se arriesgan los empleadores que abusan de la subcontratación, y que pagan salarios muy por debajo de los que reciben los empleados de países desarrollados que desempeñan la misma labor, poniendo como ejemplo las reiteradas infracciones a las normas de trabajo, cometidas en su mayoría por las transnacionales Marine Harvest y Mainstream. Esta última, desde 2002 a la fecha, ha sido multada en al menos trece ocasiones por infracciones al Código de Trabajo.

“El salario básico de los trabajadores de procesamiento suele ser bajo, y sólo los bonos basados en rendimiento permiten que el sueldo exceda el mínimo legal”, sostiene el documento, que al mismo tiempo insta a los reguladores de la actividad a corregir la normativa para poder contar con una legislación adecuada y acorde a la realidad mundial del salmón.

Impactos ambientales

La salmonicultura genera diversos y múltiples impactos ambientales. Diversos estudios señalan que el impacto ecológico del espacio físico de una operación de acuicultura es hasta 10.000 veces la operación. Es decir, un metro cuadrado de una operación de cultivo marino genera una huella ecológica de 10.000 metros cuadrados.

Uno de los principales impactos generados por la acuicultura de especies carnívoras como el salmón y la trucha es la presión que genera sobre los recursos pesqueros. Se estima que para producir un kilo de salmón se ocupan cerca de 10 kilos de peces silvestres, preferentemente sardinas, jureles y anchovetas, los que son extraídos del mar chileno. De esta forma, la salmonicultura chilena despoja a los pescadores artesanales de su mayor fuente de ingresos.

A su vez, estudios efectuados en países con una vasta experiencia en labores de cultivo de salmón, señalan que la alimentación de los peces contamina el entorno natural a través de dos vías: la primera es mediante el alimento que no es aprovechado por los animales de cultivo y que va a parar directamente al fondo marino y la segunda vía de contaminación es la materia fecal, desperdicios que en algunas ocasiones se acumulan en el fondo del mar, bajo las balsas jaulas, convirtiéndose en sedimentos que pueden dañar a otras especies marinas presentes en el ecosistema.

Dependiendo de la fuerza de las mareas, los desechos pueden ser arrastrados y afectar la calidad de las aguas en una zona mucho más amplia que la que abarca el centro de acuicultura. Estos impactos físicos, químicos y biológicos se manifiestan a través de la eutroficación de columnas de agua y, por consiguiente, en cambios en la productividad primaria y composición de sedimento de los fondos acuáticos, así como en la transmisión de enfermedades hacia la fauna silvestre o nativa y potencialmente al ser humano

Fuente: eldesconcierto.cl